The Witch: terror de ser mujer

May 21, 2016

Anoche vi The Witch, la que segun el trailer era una de las peículas más terroríficas de los últimos tiempos (o incluso la más, no recuerdo), Me pareció de hecho terrorífica, pero no en el sentido que ellos pretendían. La película dar miedo, lo que es dar miedo, no da mucho, de hecho no la clasificaría en ese género; es más bien ciencia ficción constumbrista, así, sacándome un género de la manga. Pero lo que realmente la hace terrorífica es la parte más realista de la cinta; ser mujer en el siglo XVII. Aun diríamos más: ser mujer, pobre, y hermana mayor, en el siglo XVII.

Todos sabemos, o deberíamos saber, lo difícil que era vivir en aquella época; las enfermedades, las hambrunas... Sobrevivir era todo un reto. Ahora añádele ser del "sexo débil", formar parte del sexo creado para servir y ser dócil, y súmale ser la hermana mayor; creadas para "ayudar a mamá" y servir a todos; papá, mamá, y los hermanitos. Daba igual que tuvieses hermanos masculinos más mayores que tú, eras la mujer mayor, y tenías que cumplir con tus labores.

 

Pero no nos tenemos que ir tan lejos como hasta la América puritana del siglo XVII, aquí mismo, hace unos cuantos años, cuando nuestras madres eran esa hermana mayor siempre dispuesta a sacrificarse por todos, siempre diligente. Esa hija obediente que le tenía que conocinar a todos los varones de la familia y servirles, como si ellos no tuviesen manos, o que se pasaba un día de diciembre limpiando la puerta de la casa hasta que se le congelaban las manos y le salían sabañones. Esa hermana que entraba en casa, daba un portazo protestando por el trato injusto, y que recibía como respuesta tal paliza con la hebilla del cinturón que tenía que pasarse una semana sin ir a la escuela. Esto (que es una historia verídica) ha pasado aquí y ayer como quien dice.

 

Nos lo va a ilustrar muy cómicamente la maravillosa Antonia San Juan.

 

Mi hija Mary. Luego nos extraña que las hijas de Mary hayan quemado sujetadores.

 

El terror y la incultura, alimentan el machismo atroz que hacía que las mujeres del siglo XVII fuesen acusadas de brujas en cuanto levantaban una palabra por encima de otra o tentaban con su artes femeninas a los pobres y castos varones. ¿Y qué mujer en esa situación no querría ser verdaderamente una bruja con tal de tener control sobre su vida, aunque fuese viviendo aislada de una sociedad, que por otro lado, la somete y culpabiliza de todos los males de la humanidad? Pandoras, tentadoras, pecadoras, putas. Y no había forma de demostrar tu inocencia.

 

En la colección Malleus Maleficarum ya tratamos este tema. En el fashion film de la colección os explicamos qué era el Malleus Maleficarum y parte de su contenido.

 

 

 

 

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